Hay una serie de palabras que sus contenidos no son aclarados por su definición.

En estos últimos días estamos escuchando en demasiadas ocasiones el término normalidad, y esto, me ha hecho reflexionar.

El ser humano es una fábrica de deseos cumplidos insatisfactoriamente. Incansables para querer aquello que no tenemos, sin pensar demasiado en el interés final que puede suponer para uno mismo.

En otros momentos, tampoco llegamos a disfrutar del camino hacia nuestros placeres, aún, sabiendo por experiencias que ese sabor final es muy efímero… Somos inagotables por poseer.

Tener una vida normal. ¿Qué es lo normal?

¡Qué simpleza de pensamiento! Con total seguridad, lo que realmente buscamos es amor. Escondemos en lujosos sueños algo tan sencillo y tan primario como es el amor.

Imaginemos un mundo liderado por el amor y la pasión. ¡Menudo equipo tendríamos! Sonrisas y lágrimas unidas, vergüenzas y atrevimientos mezclados, en definitiva, preguntas con respuestas.

En nuestro interior están todas nuestras respuestas… Dentro de nosotros nos damos miedo y no expresamos libremente nuestros sentimientos, porque queremos normalidad, queremos seguir una moda, unas reglas que nos controlan para quitarnos, sin darnos cuenta, felicidad.

¿Qué es normalidad?

Seamos nosotros mismos, valoremos nuestra vida, nuestra familia, nuestra pareja, nuestros amigos desde una vehemencia forjada con nuestra esencia.

Así que finalizo este postpartido transformando la Rima XXI de Bécquer en la idea que he intentado transmitir:

¿Qué es la normalidad?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul; ¡Qué es la normalidad! ¿Y tú me lo preguntas? La normalidad… eres tú.

A continuación, puedes escuchar esta canción para terminar de reflexionar el pensamiento que hoy te presento…

Manuel Carrasco – Siendo uno mismo