Lo de siempre no es asiduamente fácil y, sin embargo, que poco lo cuestionamos.

La primera tarea para muchos es llevar al colegio a nuestros hijos o hijas. Rutina cotidiana, sin mucha complicación aparente… hasta que un camión haciendo una maniobra dificulta la puntualidad de una de las primeras labores del día.

Podríamos seguir enumerando varios imprevistos que surgen habitualmente en nuestros días y también poder listar lo impasibles que nos sentimos… porque para aliviar ese desajuste simplemente lo valoramos como una eventualidad cotidiana reaccionando con un enfado.

Y, ¿qué dicen los obstáculos de mí?

Posiblemente nos estén dando mucha información que no desciframos por hábito, por llevar todo el rato el piloto automático puesto.

Un obstáculo viene para decirnos que tenemos que creer más en nosotros mismos, que no podemos descuidar en nuestro esfuerzo, pues esto es clave para conseguir mejorar mis resultados. No dejarnos llevar por opiniones externas, el obstáculo quiere despertar mi actitud y ponerla al servicio de mi vida, me pide planificación y aprender a manejar el tiempo para decirnos que no siempre estamos ocupados.

Otro escollo en nuestras costumbres son las decisiones. Tiene que ser realmente agotador tomar 35.000 de promedio cada día; menos mal que nuestro cerebro toma el 99,74% de las decisiones de manera automática, es decir, sin que realmente seamos conscientes de ellas.

Hoy adjunto enlaces para poder entender mejor nuestros obstáculos. Recurro a un cuento de Jorge Bucay, que como él mismo argumenta, este tipo de narraciones pueden servir para superar aquellos problemas que se nos presentan en nuestro camino.

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