Posiblemente en esta reflexión podamos introducir a varios sectores laborales, sin embargo, trataré de centrarme en los deportistas, profesión que me viene más cercana y que tras la aparición de tertulias y páginas de opinión en internet me hace pensar más allá del jugador.

En la trastienda de la fachada de un jugador ¡hay un ser humano! Perogrullada que en ciertos comentarios que podemos escuchar parece no tenerse en cuenta. Profundizando más en esta simpleza, tras un jugador está una familia y por supuesto que habrá también alguna amistad de las de verdad.

Si analizamos al deportista nos encontramos con una persona joven, que en otras profesiones estaríamos hablando de falta de experiencia y de madurez, algo que en el deporte no se tiene en cuenta y oímos declaraciones públicas por personas externas al día a día del jugador ciertamente duras.

Un deportista es una persona, a menudo, inexperta, que por otros motivos que serían un capítulo aparte, tienen, en muchos casos, un salario especial, y esto, no debería ser la excusa perfecta para la crítica desbordada.

¿Os imagináis cómo sería nuestra vida si en cada uno de nuestros trabajos tendríamos programas televisivos o artículos públicos sobre nuestra labor?

Lo que está claro es, que aprietes tornillos o dirijas una empresa, el buen hacer nos hace crecer en nuestro entorno laboral, eso sí, sin el foco de una audiencia mayor, sin estar en boca de todos… solamente con la “supervisión” de nuestros superiores o será el mismo mercado el que nos sitúe en un sitio o en otro… ¡Esto también es presión!

Las críticas son inevitables, podemos decir que son hasta normales en nuestra vida. Este artículo me surge tras ver un fragmento de un programa de televisión en el que hablaban del conocido en nuestro país como el deporte rey. Pude atestiguar que los contertulianos perdían auto control, en ciertos momentos ¡parecían personas poseídas!, su equilibrio emocional se esfumaba, produciéndose un desgaste interior de infelicidad y para con el resto de opiniones.

Curiosamente, y sin yo entender mucho de dicho deporte, todo lo que se argumentaba no tenía nada que ver con la técnica o la táctica…por lo tanto, en mi caso perdí la confianza en lo que nos querían trasmitir y me desilusioné con varios de los integrantes de dicha tertulia.

En la actual sociedad, con tantos medios para la difusión, estamos perdiendo educación.

Creo que se puede hablar de tantas cosas objetivas que suceden en un terreno de juego, se puede acercar tanto al espectador de claves estratégicas, que es una pena que no se forme al futuro consumidor en conocimientos técnicos del deporte en cuestión. Sería genial enseñar a disfrutar, aún más, al espectador dándole un mayor computo de herramientas para entender el juego.

Hablar de aspectos ajenos al juego, o evaluar una mala actuación achacándolo a índoles que realmente desconocemos, hace empequeñecer el valor del deporte.

Al hilo de este tema, hay una frase de Leonardo Da Vinci que dice: “Quien piensa poco, se equivoca mucho”, y como cuenta Marta Flich (@martaflich) en una de sus brillantes reflexiones: “Quien no piensa, insulta”. En definitiva, aquellos que se exponen a dar opinión, a comentar una imagen, antes, deberían haber estudiado concienzudamente los argumentos a tratar.

El daño moral que podemos causar al hablar puede ser de una importancia extrema para la otra persona, además, seguramente no tendremos el resultado de ese dolor creado, porque en muchos casos, al ser solo pensamientos, parece que se queden en el olvido.

Querido deportista, aunque sé que muchos de vosotros lo tenéis claro, me gustaría apuntar tres detalles de mejora ante la crítica. También estos apuntes pueden ser válidos para otros sectores:

1. TEN CLARO DÓNDE QUIERES LLEGAR

Muchos deportistas tienen que salir muy jóvenes de sus casas, de su ciudad o país, abandonar su círculo más íntimo. Recuerda tus inicios y que nada te frene. Eres mucho más que una opinión de alguien que no te conoce.

2. BUSCA FEEDBACKS

Genera en ti una cultura de búsqueda de opiniones externas que te hagan mejorar, siempre para ser constructivo, analiza lo que te digan y ponte manos a la obra para averiguar qué puedes hacer y valorar en qué porcentaje puede influir eso que te han dicho. Discrimina sin perder objetividad.

3. CAMBIA TU PENSAMIENTO

Dale sentido al error. Fallar es sólo el inicio para aprender algo nuevo o mejorar algo ya adquirido. Modificando un pensamiento puede cambiar tu vida. Analiza el error y tradúcelo en positivo, verás que herramienta más poderosa creas.

A continuación os dejo una breve fábula oriental, de esas historias que llegan a nuestro interior para dejarnos claves que despierten nuestra consciencia. Lo que crees, creas.

EL ANCIANO SABIO DEL OASIS

A un oasis llega un joven, toma agua, se asea y pregunta a un viejecito que se encuentra descansando: ¿Qué clase de personas hay aquí?

El anciano le pregunta: ¿Qué clase de gente había en el lugar de donde tú vienes?

“Oh, un grupo de egoístas y malvados” replicó el joven.

“Estoy encantado de haberme ido de allí”.

A lo cual el anciano comentó: “Lo mismo habrás de encontrar aquí”.

Ese mismo día, otro joven se acercó a beber agua al oasis, y viendo al anciano, preguntó:

¿Qué clase de personas viven en este lugar?

El viejo respondió con la misma pregunta: ¿Qué clase de personas viven en el lugar de donde tú vienes?

“Un magnífico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlos dejado”, contesto el joven.

“Lo mismo encontrarás tú aquí”, respondió el anciano.

Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al viejo:

¿Cómo es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?

A lo cual el viejo contestó:

“Cada uno de nosotros solo puede ver lo que lleva en su corazón. Aquel que no encontró nada bueno en los lugares donde estuvo no podrá encontrar otra cosa aquí.

Aquel que encontró amigos allá podrá encontrar amigos acá”.

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Ahora llega tu turno…

  • ¿Para que te ha servido esta lectura?
  • ¿Qué hay dentro de ti?
  • ¿Qué creencias (opiniones que asumes como pensamientos verdaderos) te están limitando?
  • ¿Qué puedes cambiar desde ahora mismo para crecer en tu camino?