El baloncesto es un juego de mucha estrategia, la colocación de los jugadores tiene una importancia máxima. El terreno de juego, para muchos, se ha quedado pequeño y en estos últimos años el buen posicionamiento de los jugadores en el campo servirá de camino para realizar un buen juego y competir al máximo por cada victoria.

Me gusta mucho repetir, en entrenamientos y partidos, la importancia del “spacing”. Esto es la conexión que hay entre tiempo y los espacios que tienen los jugadores en el campo, clave en el baloncesto.

El tener un buen “spacing” cuando atacas o defiendes es sinónimo de orden y también está estrechamente relacionado con el cumplimiento de normas que existan dentro del equipo.

Estoy convencido que todo lo que voy a tratar en este artículo, los grandes líderes lo tienen interiorizado y lo desarrollan con su equipo de trabajo.

Si llevamos el “spacing” a nuestro puesto de trabajo nos dará muchas pistas de cómo somos en el plano laboral. Si entras en una oficina según veas los diferentes escritorios puedes empezar a analizar que tipo de trabajador es. En otros lugares, recuerdo mis inicios laborales en una empresa de producción de caucho, no hay escritorios, pero los puestos de trabajo también nos dicen cosas. En este último caso, yo tenía que compartir puesto de trabajo con otros compañeros, y claro, a veces yo no llevaba bien el “spacing” que me encontraba…

¡Atención! Lo que recuerdo muy bien cuando estaba en la empresa y lo he llevado a cabo a la hora de realizar, diseñar o preparar diferentes horarios, es destinar un tiempo a la limpieza y al orden. Esto lo teníamos como obligación los últimos 15-20 minutos de la jornada laboral. Fundamental para que nuestro compañero se encontrará el puesto lo más organizado posible para empezar, de nuevo, una nueva remesa de producción.

Como ejemplos rápidos, se me ocurren, destinar un tiempo para el cambio de un ejercicio a otro, tener estipulado el tiempo que damos de descanso para beber agua, planificar cuánto tardamos en estar preparados para el inicio de alguna actividad…

Y, ¿Qué pasa en la vida? Pues lo mismo.

Necesitamos tener un buen “spacing” para vivir mejor. Suena bien como propósito, ¿Verdad? Eso sí, no nos pasemos la vida diseñando, ya conocemos de sobra la famosa frase que dice que la vida es eso que pasa mientras hacemos planes. Por lo tanto, también debemos usar el “spacing” a la hora de planear.

Quiero decir con esto la importancia de poner orden en las cosas que hacemos, independientemente nuestra profesión y lugar de trabajo, necesitamos poner criterio a los actos que hagamos. En definitiva, dar calidad a todos nuestros movimientos y a todos nuestros espacios y dejar de convertir cada día en un puro caos.

 

¿Qué nos puede aportar esa organización que queremos copiar del baloncesto para nuestro día a día? Pues sencillamente en tres claros ámbitos:

  1. SALUD;
  2. CONCENTRACIÓN;
  3. ENERGÍA.

 

SALUD

En estos últimos meses es una palabra más que de moda y tampoco puede pasar desapercibida en esta clasificación. Hay una cosa que dejamos de apreciarla en su justa medida: el tiempo. Muchas veces hablamos de su importancia y, sin embargo, pocas son las ocasiones que le damos el valor merecido. El tiempo pasa y no vuelve. Si organizamos nuestras tareas, mejoraremos la calidad de nuestro tiempo. Esto se traducirá, que seguramente, vayamos menos cansados por la vida, reduciendo el estrés y la ansiedad que tanto nos amenaza a diario.

 

“Un día despertarás y descubrirás que no tienes más tiempo para hacer lo que soñabas. El momento es ahora. Actúa.”

Paulo Coelho

 

CONCENTRACIÓN

Parece algo obvio, pero me he dado cuenta que el tener el foco puesto en la gran herramienta para crear soluciones. Al cabo del día, pensemos bien esta frase, tomamos miles de decisiones, algunas meditadas y otras no. Podemos afirmar que no damos toda la relevancia a lo que nos pasa, vemos común los despistes y olvidar ciertas cosas. Con un buen “spacing” estaremos más conscientes en nuestra vida y en el fondo servirá para vivir altamente todas las experiencias y saborearlas de forma única.

“La vida nunca se vuelve insoportable por las circunstancias, sino solo por la falta de significado y propósito.”

Viktor Frakl

ENERGÍA

Estar vivo no es solo una cuestión vital, necesitamos tener dinamismo y estar con fuerza y entereza en todo momento. En un estado de firmeza no nos desgastará tanto la toma de decisiones que antes comentábamos, predominará en nuestra actividad la alegría y nos convertiremos en personas altamente creativas. A menudo se nos olvida lo seres tan poderosos que somos, lo bien que nos podemos adaptar a las circunstancias que nos encontremos. El “spacing” nos relaciona con la creatividad y esto es lo más preciado que podemos que podemos tener según vamos avanzando por los días.

 

“La energía es la mente de la esencia en la vida.”

Asistóteles

 

EL VERDADERO VALOR DEL ANILLO

Un joven concurrió a un sabio en busca de ayuda.

– Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar maestro? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?

El maestro, sin mirarlo, le dijo:

– ¡Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mis propios problemas! Quizás después… Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

– E… encantado, maestro -titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas-.

– Bien -asintió el maestro-. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho agregó: Toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.

Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, así que rechazó la oferta. Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, montó su caballo y regresó. ¡Cuánto hubiese deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro! Podría habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y su ayuda.

– Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir 2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

– ¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo! -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo. El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

– Dile al maestro, muchacho que, si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

– ¿¿¿¿58 monedas???? -exclamó el joven-.

– Sí, -replicó el joyero-. Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… Si la venta es urgente…

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

 

– Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-.

Tú eres como este anillo: una joya única y valiosa. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda

 

 

 

 

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