ENTRENANDO LA PERSEVERANCIA

¿Y tu hijo/hija qué hace después de clase? Esta pregunta empieza a ser habitual en los corrillos de padres y madres en las puertas de los colegios. Parece importante hacer algo después de clase: un deporte, tocar un instrumento, aprender idiomas…

Una vez más la sociedad vuelve a imponernos la competencia y la comparación como símbolo de desarrollo en nuestras vidas, sin embargo, tras muchos años en el deporte profesional, veo que la perseverancia debe ser el valor a educar y a entrenar.

Ver cómo trabaja un entrenador profesional es una gozada. Desbordando pasión, minimizando los errores, corrigiendo al extremo a sus jugadores, descubriendo nuevas fórmulas de actuación, desarrollando planes nuevos, diseñando rutas de mejora… Liderazgo entusiasta del que deberíamos aprender para dar valor a nuestros días.

Los grandes deportistas para ser reconocidos y bien pagados han tenido que llevar el esfuerzo a extremos muy arriesgados, sin ser yo ejemplo de nada, considero que mi actual posición en el deporte ha venido por un empeño continuado que en ocasiones ha dejado de lado otros muchos aspectos formativos, familiares y sociales.

Hay tres esfuerzos que se repiten en deportistas que buscan cumplir su sueño:

– Abandonar en edades tempranas a su familia;

– Entrenar cada día buscando la excelencia, sin margen para el error;

– Cuidar su cuerpo con dietas estrictas y no caer en tentaciones en los días de descanso.

 

…Y ¿QUÉ SIGNIFICA PERSEVERAR?

Perseverar significa mantenerse constante con un plan que se ha empezado y seguir adelante a pesar de los obstáculos, adversidades y/o derrotas… Así que de poco sirve si tu hijo empieza un deporte y a la mínima dificultad lo deja, viene a significar, lo poco que saboreamos trabajar. Porque el éxito sólo se consigue gracias al trabajo.

 

“El esfuerzo es por lo menos igual de importante que el talento”

Angela Duckworth

 

 

 

He conocido a muchos jugadores con un talento especial y otros, sin embargo, que sin mucho talento trabajaban muy duro para seguir al pie del cañón y seguir temporada tras temporada en equipos de primera línea. Lo que está claro es que, en ambos casos, no había un interruptor para pulsar y empezar a funcionar. El único método para ser un jugador sólido es entrenar al máximo cada día.

Para mejorar no hay botones en nuestro cuerpo que podamos activar y así de esta forma llegar a ser productivos y exitosos. Para progresar sólo se consigue trabajando duro. De otra forma puede pasar que, cuando realmente necesitas estar concentrado en tu esfuerzo, la falta de hábito te falle y no consigas tu objetivo… O no puedas ayudar a tu equipo a tener éxito.

Los entrenadores, por ejemplo, fuera de las horas de entrenamiento están preparándose para que el próximo entrenamiento o partido pueda ser de sobresaliente… Y así, días tras día, si paras un día, alguien te adelantará. Un ejemplo claro de perseverancia, ¿Verdad?

 

¿QUÉ FACTORES INTERVIENEN EN LA PERSEVERANCIA?

 

MENTALIDAD

Lo que te decía antes, no puedes para un día por pereza, si quieres algo realmente, si quieres ser una persona con éxito y liderarte de verdad, debes estar abierto y aprender de todo lo que esté a tu alcance.

 

VALENTÍA

Si quieres luchar por tus sueños, debes enfrentarte a retos continuos, no puedes esconderte en los momentos que te necesiten o en los instantes cruciales de la toma de decisiones.

 

FOCO

Soñar es gratis, no olvides tu meta. En ese camino vendrán días malos, desengaños y fracasos. Si quieres tener el éxito que te mereces, los fallos o desilusiones que vayan apareciendo a tu camino, sólo serán oportunidades para crecer y convertirte en la mejor versión posible fruto de tu trabajo.

 

Seguramente, más de algún líder se siente identificado con todo lo anterior, porque cuando la jornada laboral ha finalizado, sigue pensando en cómo ayudar a sus colaboradores el próximo día. Un líder en el fondo es un entrenador que inspira y cuida a las personas que tiene a su cargo. Al igual que un entrenador ayuda a brillar a sus jugadores en el campo, un líder debe conseguir potenciar las capacidades del personal a su cargo.

 

EL PIANISTA Y LA ANFITRIONA

 

“Un pianista famoso daba un recital en una fiesta. La anfitriona le dijo: Haría lo que fuera por tocar como usted. El pianista la miró pensativo y replicó: no, no haría lo que fuera.” La anfitriona avergonzada frente a sus invitados dijo: sí, haría cualquier cosa.

El pianista negó con la cabeza: Le fascinaría tocar como yo en este momento, pero no estaría dispuesta a practicar 8 horas diarias durante los próximos 20 años para alcanzar este dominio.”