¿Qué misión tiene tu equipo? ¿Y quién la define?

¿La diferencia? Efectivamente: la misión.
¿Vas a ganar, o a servir?
Ahora que estoy un poco más apartado de la exigencia del deporte profesional, me vienen reflexiones y preguntas de todo tipo. Una de ellas, que hasta ahora me había pasado desapercibida, es sobre la diferencia entre “ganar” y “servir”. Ganar es el objetivo, eso está claro. Pero la misión es el servicio que damos. Por ejemplo, para un equipo deportivo la misión puede ser ayudar a mejorar a tu compañero, hacer mejor al de al lado, elevar el nivel colectivo. En una empresa, puede ser aportar valor real a quien confía en ti. Y en el aula —algo que ahora vivo muy de cerca— la pregunta es aún más potente: ¿Estamos enseñando gramática… o estamos dando herramientas de libertad a nuestros alumnos? Porque esto lo cambia todo. Cuando la misión es clara, el esfuerzo tiene sentido. Y cuando no lo es, cualquier dificultad se convierte en excusa.¿Quién define la misión?
Otra de las cosas a las que le doy vueltas relacionado con este tema es: ¿la misión se impone o se construye? ¿De dónde viene realmente este concepto? De siempre hemos pensado que viene de arriba. Que alguien la define y el resto la ejecuta. Pero la experiencia, tanto en el deporte como fuera de él, me ha demostrado algo distinto: un equipo no cree en una misión que no siente como propia. Por más que te esfuerces en que el mensaje cale. Por más objetivos impuestos. Por más exigencias, incluso por más incentivos que ofrezcas… No puedes obligar a nadie a comprometerse emocionalmente con algo que no entiende o no comparte. Es imposible. Creo que es por eso por lo que los equipos que funcionan de verdad no son los que tienen la mejor misión escrita, sino los que la viven como suya. Y para vivir como propio algo, hay que ser parte de la construcción. Participar en las discusiones, en los ajustes y en las victorias cuando funciona el plan. La verdad que así sobre papel suena todo muy bonito, pero de verdad que merece la pena pararse sobre ello y tratar de aplicarlo, porque marca la diferencia en los detalles:- En el jugador que vuelve a defender cuando nadie le ve.
- En el alumno que insiste aunque no le salga.
- En el compañero que ayuda sin que se lo pidan.
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