Lo esencial frente a las expectativas

El reto de salir de la espiral
En mi nueva etapa profesional estoy teniendo la suerte de hablar con muchos jóvenes y padres, y al igual que los deportistas, coinciden en una sensación: la de no llegar a todo. No se rinde como se espera. No se sacan los resultados que se esperan. No hacer las cosas perfectas. No tener tiempo para nada más que para ir corriendo de un lado a otro. Todos estos “noes” nos están desconectando de lo importante y están convirtiendo nuestra vida en un examen continuo. Una presión silenciosa que no nos deja recordar para qué empezamos. Hilando con el podcast que mencionaba al principio, Duró afirmaba que el secreto de la felicidad era tener una razón para vivir. Algo que nos mueva, que nos haga seguir a pesar de los problemas que surjan en la vida, que nos recuerde el para qué. ¿Para qué empezamos a jugar? Para disfrutar, no para que cada partido sea un juicio. Las expectativas pueden darnos claridad hacia dónde queremos dirigimos, pueden empujarnos a progresar, a crecer. Pero cuando son el centro de todo, nos alejan de lo que realmente importa: la atención, la compañía, el aprendizaje… En definitiva, nos alejan de disfrutar del paisaje.
Porque recuerda que estamos aquí para un ratito nada más y que la vida tiene que ser un camino que merece recorrer por el paisaje que nos vamos encontrando, nunca por el destino.
Quizá hoy sea un buen día para parar un momento y hacerte esta pregunta: ¿qué es realmente esencial para ti, más allá de las expectativas?
La respuesta te ayudará a recordar lo que te mueve de verdad, lo que merece tu tiempo y cuál es tu dirección.
Bájale el volumen a lo que se espera y empezarás a escuchar lo que realmente importa.
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