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Postpartido · Coaching

Lecciones que solo se entienden desde la derrota

Hay lecciones que solo se entienden desde la derrota. Por mucho que conozcamos la teoría, hasta que no se viven, ni se procesan, ni se entienden realmente.    Hablo de esos momentos en los que a pesar del trabajo, de la preparación, de la ilusión, los resultados no llegan. El marcador no favorece. Las sensaciones no acompañan. Pierdes. El otro día, en una de mis formaciones comentaba que un buen tirador de tiros de tres puntos, lo normal es que falle más de la mitad de los lanzamientos que realiza en un partido...  Es decir, podemos afirmar que lo normal es cometer más errores que aciertos...   Y es ahí, y solo ahí, cuando aparece un tipo de aprendizaje que no se enseña en los manuales. Ese aprendizaje que no llega cuando ganas, por mucho que la victoria sea trabajada. Porque hay lecciones que solo se entienden desde la derrota.   

Cuando el resultado no acompaña, algo hace click en ti 

  He de decir que a estas alturas de la vida, he vivido muchas derrotas. Tanto en lo profesional, como en lo personal.    Algunas esperadas. Otras, dolorosamente inesperadas.    Con el paso de los años, he aprendido que son una parte esencial del camino. No solo por lo que te demuestran del rival, si no por lo que revelan de ti.  Y es que la derrota tiene una forma muy particular de hablarte. Te hace cuestionarte, revisar tus decisiones, dudar de tus creencias y poner sobre la mesa tus límites.    Cuando ganas, es fácil confiarte. Te acomodas en la euforia, y la autocrítica es mínima. Quizá sabes que puedes mejorar, sí, pero como las cosas están saliendo bien, pasa a ser algo secundario.  En cambio, cuando pierdes, el ego baja la voz, y empiezas a hacerte preguntas que marcan por completo la diferencia:   ¿Qué podría estar haciendo distinto? ¿A qué me estoy aferrando que ya no funciona? ¿Qué es lo que puedo de otra manera?   

La derrota te construye 

  Como decía al principio, en el deporte profesional, las derrotas forman parte del calendario. Pero hay una gran diferencia entre quedarte atrapado en ellas, o usarlas como punto de partida.    Lo mismo pasa en la vida. Ante un proyecto que no sale, una conversación que termina mal o una decisión equivocada, tienes dos opciones: castigarte, o construir algo desde ahí.    Sé que no es cómodo, ni rápido, ni mucho menos fácil. Pero cuando tienes el coraje de hacerlo, una transformación inevitable llega.    Porque te devuelve con menos soberbia y más enfoque, con menos necesidad de demostrar a los demás y más de evolucionar para ti.    Solo quien sabe perder, entrena de otra forma. Vive de otra forma. Lidera de otra forma.    Las derrotas te afinan y te devuelven a lo que verdaderamente importa, que es no solo saber cómo volver a ganar, sino saber para qué estás realmente en este juego.  Te dejo pensando: ¿qué derrota te está queriendo enseñar algo que tú aún no has querido mirar?   
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