Inscríbete al campus ↗
MENÚ
Postpartido · Coaching

¿Estás muy ocupado? El valor del para qué en lo que hacemos

Suelo decir en mis formaciones que una de mis obsesiones los últimos años como entrenador de gente joven era saber "qué se llevan hoy" o "qué han aprendido en este entreno".   Si ya los chicos jóvenes tienen un calendario ajetreado, me daba mucha rabia que el entrenamiento se convirtiera en una ocupación más del día... Si pasaban 90 minutos entrenando conmigo, de algo tenía que servir para el baloncesto...o para la vida....    Y eso me hizo ver algo que va mucho más allá del deporte: estar ocupado no siempre es avanzar. Podemos tener la agenda llena, estar corriendo de una cosa a otra, sin parar… y no estar creciendo, ni aprendiendo, ni conectando con lo que hacemos.   Hoy te propongo reflexionar sobre eso: cómo movernos menos por inercia y más por intención.

 

El error de llenar sin sentido

  Vivimos en una cultura que valora el hacer y hacer. La agenda completa. El “no tengo tiempo” como símbolo de éxito o relevancia. Pero muchas veces esa ocupación no tiene dirección. No tiene intención.   Nos pasa en el trabajo, en el deporte, incluso en la vida personal. Hacemos, hacemos, hacemos… pero no siempre nos preguntamos para qué. Nunca paramos a pensar qué estamos haciendo realmente. En el entrenamiento, veía jugadores jóvenes pasar de una actividad a otra como si fueran cumpliendo turnos. Pero si al acabar no sabían qué habían aprendido, qué habían mejorado, o en qué habían crecido, sin duda alguna algo no estaba funcionando.   Y lo mismo nos pasa en nuestra esfera personal y profesional. Hacemos reuniones que no llevan a ninguna conclusión. Leemos sin comprender. Oímos sin escuchar, o escuchamos sin aplicar. Decimos sí a todo… y no avanzamos en nada.   Y es que por mucho que nos cueste aceptarlo, la actividad sin reflexión no transforma. El movimiento por sí solo no es progreso.

 

La clave: calidad sobre cantidad

  No se trata de hacer más. Se trata de hacer mejor. De elegir qué merece nuestra energía, nuestro tiempo y nuestro foco.   Un buen entrenamiento no es el que dura más, sino el que genera un cambio. Una buena jornada laboral no es la que tiene más tareas, sino la que te acerca a un objetivo real. Una buena conversación no es la que ocupa horas, sino la que deja huella.   Cuando entrenas te das cuenta de que la pregunta importante no es “¿qué hemos hecho?”, sino “¿qué hemos aprendido con eso?”.   Por eso, cada vez que terminas algo, es muy interesante parar y preguntarte:  
  • ¿Estoy más cerca con esto de lo que quiero construir?
  • ¿O solo he estado tachando cosas de una lista?
Porque si no hay avance real, la ocupación se convierte en una ilusión de productividad. Y eso, a largo plazo, cansa y vacía.

 

Cómo avanzar con intención

  Si estar ocupado no garantiza progreso, la pregunta obviamente es: ¿qué sí lo hace? Aquí algunas ideas teóricas que aplico tanto en entrenamientos como en mi día a día:  
  1. Define un propósito claro para cada cosa que hagas. Antes de empezar algo, plantéate: ¿para qué lo hago? ¿Tiene sentido? ¿Qué me gustaría conseguir con esto?
  2. Elige calidad sobre cantidad. No hagas más por hacer. Es preferible siempre menos, pero con foco.
  3. Haz una revisión final de lo que haces. Al terminar un día, un proyecto o una sesión, pregúntate qué aprendiste, qué funcionó y qué puedes mejorar.
  4. Di no y pon límites. No todo merece tu atención. No todo suma.
  5. Crea espacios para pensar. A veces, no avanzar es la señal de que necesitas parar para reajustar.
Entrenar no es solo correr, sudar o repetir ejercicios. Entrenar es mejorar, aprender, afinar. Y eso no pasa si no hay intención y conciencia.   En la vida, igual. Podemos llenar los días de tareas, compromisos y reuniones, y aún así sentir que no nos movemos de sitio. Porque estar ocupado no es sinónimo de avanzar.   Mi obsesión siempre ha sido esa: que el tiempo que compartimos sirva para algo. Que deje huella. Que no sea solo pasar el día, sino crecer con él.   No confundas moverte con avanzar. Una rueda suelta gira, pero no llega a ninguna parte.   Así que hoy te lanzo esta pregunta: ¿estás avanzando o solo estás ocupado?   La respuesta no está en tu agenda. Está en lo que te llevas de lo que haces. Porque hacer más no es el reto. El reto real es hacer mejor.  
← Volver a Postpartido

Sigue leyendo.

Cuando el plan de partido salta por los aires

La pizarra siempre nos da cierta tranquilidad. Analizamos al rival, estudiamos tendencias y podemos anticipar ciertas situaciones. Los planes siempre nos ordenan de alguna manera. Nos hace sentir que estamos preparados para lo que venga.…

Leer artículo ↗

Lo básico se ha convertido en revolucionario

Un coche necesita combustible. Un móvil necesita batería. Un deportista necesita recuperación. Todo nos parece evidente hasta que hablamos de nosotros mismos. Entonces pretendemos funcionar indefinidamente sin darnos lo básico. Tal vez una…

Leer artículo ↗

¿Con qué alimentas tus decisiones?

Este verano hubo algo que me dejó pensando. Tras vivir un intenso mundial de fútbol este pasado verano, me fijé en que había muchos jugadores rindiendo al máximo con más de 40. Cristiano Ronaldo, Peter Shilton, Lionel Messi… Durante muchos…

Leer artículo ↗