ENTRENANDO "SECUESTROS"

Esta semana, con algo más de tiempo en calendario, he podido recuperar varios de esos “papeles” que entregaba y curiosamente quiero compartir con vosotros uno en particular. Se trata de un relato que Erich Fromm desarrolla en su libro EL ARTE DE AMAR. Ya me habéis leído en varias ocasiones por aquí que la sociedad nos secuestra por momentos y nos convertimos en seres guiados por un “piloto automático”. Lo que yo quería transmitir a aquel equipo era la importancia de hacer las cosas, que no basta con estar, que también hay que dar cariño a nuestros actos, mimar nuestras acciones… En definitiva, estar concentrado en lo que queremos hacer en cada momento.
Debe practicarse con regularidad y mucha disciplina la concentración y la meditación. Hay que interrumpir una vida afectada constantemente por miles y miles de impresiones y estímulos, para experimentar el estar consigo mismo en tranquilidad y silencio. La concentración es cosa que se ve poco en la actualidad. La gente está distraída. Escuchan la radio y al mismo tiempo, charlan y quién sabe qué más. Se hacen tres cosas a la ve. E incluso escuchando una conversación, vemos a menudo que le falta esta cualidad, la concentración.
Pues bien, aprender a concentrarse, a estar concentrado en todo lo que uno haga, es condición para cualquier tipo de éxito en cualquier terreno. Puede decirse, sin duda, que cualquier logro, el ser un buen carpintero, o un buen cocinero, o buen filósofo, o un buen médico, o sólo el de estar bien vivo, depende enteramente de esta primera condición, de la capacidad de concentrarse verdaderamente. Lo cual quiere decir no tener en la cabeza nada más que lo que se está haciendo en el momento. Que casi se olvide lo demás. Es también lo esencial de una conversación sobre cualquier cosa de la que valga la pena hablar con otra persona.
La naturaleza, en cierto modo, nos ha dado un ejemplo, porque el acto sexual es imposible sin un mínimo de concentración. No podría realizar satisfactoriamente el acto sexual quien al mismo tiempo estuviese pensando en la Bolsa, en sus acciones, o en cualquier otra cosa. Pero esto es sólo una señal que nos ha dado la naturaleza, aunque la mayoría de personas no la hayan visto y, en sus relaciones, no estén concentradas.
Para terminar, me gustaría hacer hincapié en tres puntos que me parecen realmente potentes para “cultivar” la concentración. No todo tiene que ser estar serio y totalmente concentrado en las horas de trabajo. Según el neurólogo y psiquiatra Srini Pillay disponemos de algunas herramientas para adiestrar nuestra forma de concentrarse para ser altamente productivos durante una jornada laboral:- Deja que tu cerebro se vaya por las ramas

- Encuentra las distracciones adecuadas
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